Qué efectos tiene la estimulación magnética periférica
¿Qué es la estimulación magnética periférica y cómo actúa?
La estimulación magnética periférica (EMP) —también denominada rPMS (repetitive peripheral magnetic stimulation) o tecnología súper inductiva (SIS)— es una técnica no invasiva que aplica campos magnéticos de alta intensidad sobre nervios y músculos para inducir corrientes eléctricas en el tejido. No requiere contacto directo con la piel: el campo atraviesa la ropa y alcanza estructuras profundas. A diferencia de la electroterapia con electrodos, no produce sensación de quemazón superficial. Su mecanismo central es la inducción electromagnética: el pulso magnético genera un campo eléctrico intratisular que despolariza axones y activa aferencias propioceptivas, modulando el dolor y facilitando el control motor.
En el sector sanitario y en fabricantes es habitual el término SIS para referirse a equipos de alta intensidad y aplicación sin contacto, orientados a neuromodulación y trabajo neuromusculoesquelético.
Campos magnéticos de alta intensidad y corrientes inducidas (explicación simple)
La bobina de tratamiento emite un pulso magnético que penetra en profundidad y, por inducción, crea una corriente dentro del tejido objetivo (nervio o músculo). Esa corriente despolariza fibras motoras y sensoriales. Al dosificarla en trenes repetitivos (rPMS), puede modular circuitos (p. ej., reducir hiperexcitabilidad segmentaria) y potenciar vías aferentes que ayudan al sistema nervioso a recalibrar el movimiento. En la práctica: menos dolor, mejor tono y mayor control.
Tecnología super inductiva (SIS) vs magnetoterapia convencional (diferencias)
La magnetoterapia convencional (PEMF de baja potencia) trabaja con intensidades mucho menores y un objetivo principalmente biológico/trófico. La SIS/EMP emplea campos de alta intensidad (rango de Teslas) que permiten inducir contracciones y neuromodular con efectos inmediatos sobre dolor y función. Además, se aplica sin contacto, con mayor profundidad efectiva y sin consumibles.
En la clínica, la SIS permite alcanzar tejido profundo sin molestias relevantes para el paciente, lo que resulta especialmente útil en fases dolorosas o postquirúrgicas tempranas.
Efectos fisiológicos principales de la EMP
Analgesia y modulación del dolor (agudo, crónico, neuropático)
Los estudios apuntan a beneficios en dolor musculoesquelético crónico (con especial interés en lumbalgia), y señales positivas en dolor postoperatorio y dolor neuropático periférico. La magnitud del efecto depende del protocolo (frecuencia, número total de pulsos, duración) y de la condición clínica.
Cuando se activa el modo BURST en cuadros de dolor persistente, el equipo observa con frecuencia una analgesia más rápida y una buena tolerancia al tratamiento.
Mejora neuromuscular: tono, fuerza y control motor
Al aplicarse sobre musculatura (p. ej., multífidos, cuádriceps, flexores de muñeca), la rPMS puede facilitar la activación, mejorar fuerza proximal y control postural cuando se combina con ejercicio. En neurorrehabilitación se han descrito mejoras funcionales en miembro superior con protocolos adecuados.
Con MagRex, el equipo puede personalizar protocolos orientados a fuerza, control motor o dolor neuropático y encadenarlos con ejercicio específico en la misma sesión.
Disminución de la espasticidad y mejora funcional
En espasticidad postictus la evidencia es prometedora, con reducciones de tono y mejoras funcionales en parte de los ensayos, aunque heterogénea en parámetros y magnitud del cambio. Es recomendable individualizar frecuencia, duración y diana (raíces, vientres musculares, puntos motores).
Para abordar patrones espásticos, el equipo combina rPMS en ventanas motoras con ejercicio funcional para consolidar los cambios de tono.
Efecto trófico, vasodilatación y apoyo a la regeneración tisular
Los campos electromagnéticos pueden modular la perfusión y procesos tróficos. En hueso, el respaldo más sólido corresponde a PEMF (aprobada en seudoartrosis); en alta intensidad (SIS) existen series clínicas y experiencia práctica que proponen un papel coadyuvante en analgesia y consolidación, integrado siempre en un plan ortopédico.
En qué casos está indicada (aplicaciones frecuentes)
Dolor musculoesquelético: lumbalgias, cervicalgias, dolor articular
Buena candidata para dolor crónico de columna y dolor articular cuando se integra con fisioterapia activa. Protocolos habituales: 20–50 Hz, 10–20 minutos por zona, 2–3 sesiones/semana durante 3–6 semanas, ajustando por respuesta.
Dolor neuropático
La rPMS puede modular dolor neuropático periférico (p. ej., túnel carpiano, neuropatías). Se recomienda evaluación individual y combinación con abordaje etiológico, educación y ejercicio.
Lesiones deportivas: esguinces, fascitis plantar
Útil como modulador del dolor y facilitador neuromuscular en fases subagudas para recuperar control motor y tolerancia a la carga (excéntrico, propiocepción). Parámetros adaptados al tejido y a la fase de lesión.
Suelo pélvico: incontinencia urinaria y dolor pélvico
La estimulación magnética extracorpórea (modalidad afín) dispone de ensayos y revisiones con resultados positivos en incontinencia urinaria (estrés/mixta). Suele obtenerse mayor beneficio al combinarla con entrenamiento del suelo pélvico.
Rehabilitación neurológica y respiratoria
En neuro, la rPMS se ha empleado para mejorar fuerza y control del miembro superior y para modular espasticidad. En respiratorio, emergen aplicaciones sobre nervio frénico/diáfragma en contextos concretos, aún en consolidación.
Qué evidencia científica hay y qué resultados esperar
Resumen de revisiones y ensayos recientes (dolor, espasticidad, función)
Dolor musculoesquelético:
Metaanálisis recientes apoyan rPMS para dolor y discapacidad, especialmente en lumbalgia crónica.
Dolor postoperatorio:
Revisiones narrativas y sistemáticas señalan reducciones en dolor agudo/crónico postquirúrgico.
Dolor neuropático:
Revisiones sugieren beneficios clínicos en una proporción relevante de pacientes con neuropatía periférica crónica.
Función/espasticidad postictus:
metaanálisis y ECA informan mejoras funcionales y reducción de espasticidad, con heterogeneidad metodológica.
Combinación con ejercicio:
algunos ECA muestran superioridad de rPMS + entrenamiento frente a placebo o ejercicio solo.
Qué puede y qué no puede prometer el tratamiento
Puede:
Reducir dolor agudo/crónico y mejorar función cuando se integra con fisioterapia activa.
Facilitar activación muscular y control motor en cadenas inhibidas.
Ayudar a modular espasticidad y mejorar tareas funcionales en neurorrehabilitación (respuesta variable según paciente).
Ser no invasiva y generalmente bien tolerada.
No debe prometer:
Resultados uniformes en todas las patologías.
Sustituir a la carga/ejercicio, la educación en dolor o el abordaje etiológico.
Consolidación ósea “garantizada”: en PEMF existe respaldo fuerte; en SIS la evidencia es más limitada (uso coadyuvante).
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